Brindando por una Feliz Navidad con un nuevo vino: La Gargantilla

Viernes, 22 Diciembre, 2017

Si sois visitantes habituales de nuestra página o nos seguís en redes sociales, ya conoceréis la gran noticia: el lanzamiento del nuevo vino de Bodegas Valdemar, La Gargantilla. Un vino de parcela y un sueño de la quinta generación de nuestra familia, que hoy es el protagonista de nuestro blog. Os vamos a contar todo el proceso, de la finca a, esperamos, vuestras copas.

La cuna: una parcela única, La Gargantilla

¿Habéis leído “vino de finca” en unas cuantas etiquetas y no sabéis cuándo se puede emplear (correctamente, claro) esa expresión? Tiene una definición sencilla, pero también muy específica: es un vino que nace exclusivamente en una parcela con unas características diferenciales de suelo, clima, etc., que además, debe encontrarse en una denominación de origen protegida. Además, esa Denominación de Origen puede establecer otros requisitos, de producción, tratamiento de la uva, características del productor, etc.

La clave, para resumirlo en pocas palabras: un terreno limitado y diferenciado, con unas características propias. Un viñedo singular, que dota a las uvas que nacen en él de una personalidad propia.

Así es La Gargantilla, una parcela que se encuentra en el Valle de Ocón y que tiene una historia en común con nuestra familia desde los años 70, cuando Jesús Martínez Bujanda, tercera generación, se enamoró de esta finca. Junto con su hijo, Jesús (actual presidente), estuvo varios años preparando las tierras para su plantación.

Aunque el mayor trabajo fue la retirada de piedras, aún así contiene una elevada cantidad de cantos rodados, de gran tamaño y ausencia total de aristas. Algo que contribuye decisivamente a la personalidad de la finca: la sílice, de la que se componen, acumula durante el día el calor del sol, liberándolo durante la noche. Así, se contrarresta la bajada nocturna de temperatura por efecto de la altitud.

Porque esa altitud es también una de las características diferenciales de La Gargantilla, con una media de más de 574 metros, superior en más de 200 metros a la media de la zona. La finca también destaca por su suelo, de PH neutro, con altos contenidos en fósforo y calcio. Posee también una capa de limo arcilloso poco permeable, que provoca que cualquier precipitación descienda rápidamente a las raíces, consiguiendo el “estrés hídrico” adecuado.

El proceso: una elaboración que cuida cada detalle

Para que una finca única exprese todo su potencial, necesita que el proceso de vendimia y de elaboración cuide cada detalle.

En La Gargantilla, antes de la vendimia manual, se realiza una preselección de cepas, en base a criterios de equilibrio general entre masa foliar y producción estimada. Después, se efectúa una selección de racimos, eligiendo los menos compactos y sin ninguna alteración, para no menoscabar su calidad.

Las cajas, transportadas en camión cerrado, se descargan en bodega y van directamente al almacén frigorífico, donde se les baja la temperatura durante 24 horas. Al día siguiente pasan a la mesa de selección; allí el equipo de bodega separa las partes no deseadas y las bayas que no estén en perfecto estado, para encubar exclusivamente los mejores granos, en un pequeño depósito protegido con CO2 para evitar oxidaciones prematuras. Se practica una maceración pre-fermentativa a unos 12-13 º C de varios días.

La fermentación alcohólica se lleva a cabo a temperatura controlada por debajo de 25º C, para extraer los taninos más dulces de la piel y de las semillas. Por último, al terminar la fermentación se alarga el tiempo de contacto con los hollejos durante unos cuantos días, con el fin de afinar la estructura antes de ser descubado.

El resultado: un vino de parcela con una personalidad asombrosa

Por supuesto, todo lo anterior cobra sentido cuando cada botella de La Gargantilla es disfrutada y compartida. Un placer cercano, pero también exclusivo: porque solo está disponible en una edición limitada de 4.040 botellas.

La Gargantilla es un monovarietal garnacha, que muestra la belleza y la riqueza de esta variedad. Un vino con un precioso color rojo granate brillante, de capa media – alta, que sorprende por la intensidad de sus aromas a frutos rojos, junto con notas a rosa, violeta y suaves matices a pimienta blanca. Un maridaje exquisito con todo tipo de quesos, especialmente en el caso de los curados y semicurados, así como con carnes rojas.

Y por supuesto, con tus cenas y encuentros estas Navidades. Que sean unos días muy felices.